De la ‘Provisión de constreñimiento’ al ‘Pacto de retro’, y otros sustos

¡Ya era hora de que la Administración se pusiera las pilas en comunicación! Bueno, en realidad, en lenguaje claro, que es la A del ABC comunicativo. O quizás la B, porque la A es escuchar y ponerse en el lugar del otro. Bueno, da igual; poco importa el orden en este asunto.
El caso es que la Agencia Tributaria ha anunciado que simplifica 8 modelos de comunicación, entre los cuales se encuentran todos los requerimientos y liquidaciones que nos hace cuando enviamos la declaración de Renta. Ojalá ya no nos asustemos más cuando recibamos según qué tipos de información de los amigos inspectores.
La simplificación, aclaran, supondrá cambiar 3,7 millones de documentos, y no solo en lenguaje, sino también a nivel visual e interpretativo. ¡Qué bien! Y ¡ya era hora!
Estos días estoy inmersa en esto del lenguaje administrativo. Participo en unas jornadas que ha organizado la Cátedra de Comunicación Clara Aplicada a las Administraciones Públicas en las que tratarán precisamente sobre ‘Comunicación tributaria clara’. Estarán todos los actores que tienen algo que decir: profesionales de la gestión, lingüistas, asesores fiscales, sociólogos, comunicadores e inspectores. Hace tiempo que trabajan para dar algún criterio para que podamos entender todo lo que nos escriben y dicen.
Y también estoy entretenida leyendo un libro que os recomiendo mucho: El derecho a entender. La comunicación clara, la mejor defensa de la ciudadanía.
Encontraréis toda clase de referencias para ayudarnos a ser más comprensibles. En la manera en la que escribimos, que hablamos, y también en todos nuestros canales de comunicación, como las webs y las redes. Lo han escrito el tándem perfecto: Estrella Montolío y Mario Tascón, a quien echamos de menos. Podréis leer y subrayar referencias muy prácticas a textos, autores y webs que nos pueden servir, sin duda, de guía.
Una última recomendación: también vale la pena echar un vistazo al manifiesto “Por un lenguaje claro en la Administración”, que recoge puntos como “reclamamos una comunicación más clara, cercana y amable”. Y también incorpora una de las reglas esenciales: que seamos breves. Así que… lo dejo aquí.
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