Gestión de crisis

Gestión de crisis

Dicen, y lo sabemos por experiencia, que las crisis no las provocan los hechos, sino la forma de reaccionar. Y es aquí donde Síntesis aporta todo su conocimiento en la gestión de comunicación de crisis, después de haber intervenido en múltiples eventos de amplia repercusión, ya sea en el ámbito medioambiental, de infraestructuras, de servicios o político.

Ayudamos a empresas, organizaciones y personas con proyección pública a superar los momentos en los que está en juego su reputación y a mejorarla.

Consultoría

Consultoría

Nuestra principal tarea consiste en ayudar a las empresas, instituciones y organizaciones a trazar un camino, a no tener que improvisar las políticas y las acciones de comunicación. Y lo hacemos mediante la elaboración de un Plan Estratégico de Comunicación y Marketing que recoge todas las herramientas y acciones necesarias para comunicar adecuadamente y todos los pasos que hay que dar para conseguir los objetivos establecidos por la dirección de estas empresas: vender más, ser más conocidos, ser más valorados, generar más confianza o todo.

Aula de Comunicación

Aula de Comunicación

Ayudar a directivos y responsables de empresas e instituciones a conocer, entender y afrontar la comunicación. Este es el objetivo de Aula de Comunicación, un servicio de formación no convencional pensado para empresas, instituciones y todo tipo de organizaciones que quieran prepararse mejor para hacer frente a las complejidades actuales del mundo de la comunicación: relaciones con los medios, conocimiento y relación con interlocutores, comunicación de crisis, comunicación corporativa….

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Quedarse en la zona de confort o enfrentarse a los nuevos retos de la comunicación, ¿qué hacemos?

Vladímir Putin nos ha dado un gran ejemplo de lo que suele suponer para muchos la zona de confort en la gestión de la reputación. Su popularidad había descendido a niveles del 30 por ciento y la solución fue, cómo no, modificar los criterios de las encuestas estales para que la popularidad diera otro resultado, en una sola noche Putin paso del 30 a más del 70 por ciento de popularidad y se quedó satisfecho.

Puede parecer un chiste pero no lo es y en ningún caso está lejos de lo que pasa diariamente en la gestión de la reputación de las organizaciones. Se financian medios de comunicación para conseguir un clipping favorable o se pagan ránquins de reputación para salir entre las empresas con mejor valoración por parte de los ciudadanos. Como Putin, aquellas empresas que han optado por quedarse en su zona de confort dentro de la gestión de su comunicación y de su reputación, han terminado, mayoritariamente, por hacerse trampas al solitario.

El ciudadano ahora tiene el poder

Para Putin era mucho más difícil entender las nuevas demandas de la población rusa y dar respuestas adecuadas, con decisiones y acciones en beneficio de los ciudadanos. Para muchas empresas, organizaciones o instituciones, es mucho más difícil entender las nuevas exigencias de sus públicos, explicarse mejor, avanzarse, comprometerse, comunicar de manera clara, pro activa, relacionándose directamente con sus públicos. Las empresas no han entendido que en la nueva comunicación es el ciudadano quién tiene el poder sobre la reputación y los medios y la credibilidad para hundirla y ello requiere un doble esfuerzo. Por un lado, convencerlo realmente de los beneficios o de la utilidad de nuestros productos, acciones o servicios y por otro, hacerlo participe de nuestra actividad.

Para ello deberemos conseguir algo que para muchos dircom sigue siendo una utopía, una cultura común en las organizaciones en lo que se refiere a identidad y comunicación. Pero aún debemos ir más allá, generando contenidos de interés, de valor añadido, comprometidos, explicados por personas, sin intermediarios, implicando a todos los que forman parte de las organizaciones, comunicando lo mismo…..Y claro, eso no es fácil. Mientras, seguirán siendo mayoría aquellos que están convencidos que un resumen de prensa favorable es el mejor síntoma de una buena comunicación corporativa, sin darse cuenta que la sociedad tiene herramientas, credibilidad y fuerza para borrar en muy poco tiempo la reputación de sus organizaciones.

Probablemente, Putin dormirá feliz en el Kremlin viendo el espectacular aumento que su reputación ha sufrido en pocas horas, aunque sepa que la suya es una reputación artificial, pagada, cocinada y que solo el mismo se va a creer. La nueva comunicación implica un camino de dificultades, donde las empresas y las organizaciones se convierten en los débiles, por la falta de capacidad de reacción  y de credibilidad, pero pueden remontar, pueden recuperar su papel siempre y cuando no se queden en su zona de confort. O Putin o buena comunicación.

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