¿Cómo están ustedes?

¿Cómo están ustedes?

Por el 9/04/20 en COVID-19, Gestión de crisis | 0 comentarios

A mi me pilló un poco crecidito aquella fórmula de presentación que caracterizaba cada entrada televisiva de los payasos de la tele. ¿Cómo están ustedes?, decían para iniciar todas sus apariciones. Hoy, a aquella fórmula, la definiríamos como empatía en la comunicación humana. Una empatía absolutamente imprescindible en situaciones como la que nos ha tocado vivir con el COVID19. Aunque no siempre es así. En política, por ejemplo, hemos asistido a un alud de intervenciones diarias, en muchos casos, banales, en otros, operativas, pero en la mayoría nada empáticas y cuando lo han pretendido ser, eran simples lecturas de un discurso ya elaborado o de un teleprónter monitorizado.

Desconocemos cuál es el estado real de nuestro interlocutor o interlocutora en nuestra comunicación cotidiana en situaciones de crisis, seamos organización o persona y por ello esa misma comunicación requiere del filtro de la empatía. Estos días, no cdebería costar nada empezar nuestros actos comunicativos con frases como ¿cómo estás?, ¿y tu familia?, ¿estáis bien?, ¿necesitáis algo?

 

¿Empatía estratégica o sincera?

En tiempos de confinamiento, la necesidad de visibilizar que existimos nos ha llevado a ser proactivos en nuestra comunicación. Empresas, instituciones, organizaciones de todo tipo se han lanzado a llenar el día a día con múltiples correos electrónicos, comunicados, inserciones en redes sociales o llamadas telefónicas y en esas comunicaciones la empatía ha estado más o menos presente, con mayor o menor fortuna. Deberíamos preguntarnos cuáles de esas comunicaciones nos han parecido sinceras, cuáles nacían verdaderamente del corazón.

La empatía nunca puede ser fruto de la estrategia, la empatía sale del alma tal y como nos recuerda su definición: Participación afectiva de una persona en una realidad ajena a ella, generalmente en los sentimientos de otra persona”. Una marca nunca podrá ser empática, en todo caso, lo serán las personas que forman parte de una organización. No podemos adjudicar a las empresas atributos que corresponden a las personas y, únicamente, las personas podrán otorgar esa condición bajo el paraguas de una empresa.

 

Los ERTO y cómo los comunicamos

Una de las palabras que más hemos oído estos días en esa suma intensa de información que nos invade, ha sido la de ERTO o lo que es lo mismo “Expediente de regulación temporal de ocupación”. Precisamente, los departamentos de recursos humanos de miles de empresas se han visto obligados a comunicar a sus trabajadores que aplicaban un ERTO como fórmula para intentar subsistir al desastre. En cambio, como pasa siempre, muchas de esas comunicaciones se han limitado a cumplir estrictamente los parámetros de la legislación laboral, sin dejar ni un ápice a la empatía. Y una vez más deberíamos recordar a los payasos de la tele. Las malas noticias con empatía no son tan malas.

Y aunque parezca fácil, por el simple hecho de ponernos en el papel de la organización olvidamos que somos personas, que detrás hay personas, que las crisis afectan, ante todo, a personas. Qué buenos que eran aquellos payasos que hoy deberían formar parte de la primera lección en las escuelas de negocios.

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