Información y ventas se confunden muy a menudo
Que levante la mano quien no recibe diariamente en su cuenta de correo electrónico alguna newsletter ya sea informativa o de producto. Es evidente que cada mañana cuando abrimos la tapa del ordenador y activamos nuestra cuenta aparecen en pantalla los primeros correos que nos avanzan la actualidad del día de los medios de comunicación a los que solemos dedicar un tiempo de lectura. Rara es la semana en la que no recibimos una oferta de uno u otro establecimiento; difícil se hace no encontrar un resumen de posibilidades de alguno de los locales o restaurantes de moda a los que un día fuimos y facilitamos nuestra cuenta de correo de manera un tanto alegre. Lo cotidiano es esto y nos ocurre a todos.
Hace pocos años las newsletters estaban condenadas a muerte. El auge de las redes sociales, que prometían infinitas posibilidades a la hora de captar usuarios, apuntaban la desaparición de aquellos boletines electrónicos que se acumulaban en la bandeja de entrada. Algunos expertos defienden que el tiempo ha demostrado que las newsletter están cobrando mayor fuerza con la pandemia del Covid. Actualmente, no hay ningún medio de comunicación de renombre que no disponga no de una, sino de varias. Y es que, a la hora de captar la atención y conectar directamente con los lectores, ¿qué hay de mejor que entrar dentro de su correo?
Según se explica en un reportaje publicado en la revista Capçalera del Col.legi de Periodistes de Catalunya, este renacimiento se ha incrementado con el uso de los dispositivos móviles que, más allá de querer atraer a los clientes a la página web, se diseñan para que se puedan leer sin tener que hacer clic en la noticia completa. Y lo mismo ocurre con las ofertas de producto. Todo en un clic.
Este sistema está demostrando tener éxito básicamente por dos razones: por un lado, presenta la comodidad de recibir la información directamente en la bandeja de entrada del correo. Por la otra, en un momento en que hay sobresaturación de información, se hace más necesario que nunca que se nos presenten las noticias con una selección previa, ya sean las más importantes del día o de una temática concreta y desde un lugar que nos ofrece confianza y credibilidad.
Es decir, aporta un valor añadido al lector y le facilita el trabajo a la hora de informarse. Algunos expertos defienden que los boletines electrónicos están aumentando porque los lectores se han cansado del flujo interminable de información en Internet, y prefieren tener algo reconocible en su buzón. Dentro del caos, un cierto orden que nos trasmite nuestra publicación, nuestra entidad o nuestro establecimiento de confianza.
A nivel de medios y en un momento en que un gran número de noticias e información pasa a toda velocidad en las plataformas digitales, los boletines de información en formato de newsletter nos ayudan a conocer lo importante, o lo imprescindible.
Lo único que ocurre es que estos boletines informativos son utilizados de manera abusiva como marketing de ventas por muchas marcas o entidades. ¿Y qué sucede con esos envíos masivos que realizan algunos, esperando el milagro de los panes y los peces?
Si se trata de vender ni todo vale, ni todo es efectivo. Lo óptimo es que utilicemos las newsletter de manera medida y controlada, no abusando de la sobre oferta o de la oferta permanente de productos y promociones. La confianza y la fidelidad se gana también informando sobre otro tipo de acciones de su corporación, sin necesidad de ser invasivos. Si se convierte en spam su comunicación se convertirá en un estorbo. Hace pocos días hablando de esta herramienta con el responsable de marketing de una entidad me confesaba que solo el 30% de sus clientes abren el correo. Algunos estudios indican que esta puede ser una cifra aceptable, otros en cambio defienden que por debajo del 30 % es una estrategia que debería mejorarse. La clave está en encontrar como conseguir ser atractivos para que esta herramienta de comunicación obtenga credibilidad y el clic este garantizado.