Trabajar para los malos

Trabajar para los malos

Por el 15/06/20 en Nova comunicació, Nueva comunicación, Reputación, Tendencias | 0 comentarios

Recuerdo una entrevista que me hizo Lurdes Artigas en el periódico Punt Avui en agosto de 2014 y que tituló «mis hijas dicen que trabajo por los malos». Es verdad que mis hijas lo decían y aún lo dicen. Como buena parte de la población, consideran que todo lo que proviene de grandes corporaciones alejadas del territorio, multinacionales o no, no puede ser bueno de ninguna manera. Para ellas, la actuación de estas organizaciones obedece a intereses que quedan muy lejos de los que puedan tener los afectados o los destinatarios de los productos o servicios de aquellas corporaciones.

Empresas cuestionadas

Esta percepción es la que ha consolidado tópicos contra todas las empresas del Ibex-35 y contra algunos sectores muy concretos, como el de los servicios, la banca, la industria, las infraestructuras o la construcción. Y son estas percepciones las que a menudo impiden que muchas de estas organizaciones puedan obtener lo que ahora llamamos licencia social. En los últimos años, hemos visto cómo han crecido notablemente las oposiciones y el rechazo directo hacia estas compañías. Este rechazo ha afectado directamente a sus cuentas de explotación y ha generado la vez tendencias que hacen peligrar sus negocios: remunicipalización, rescate de autopistas, lucha contra los monopolios, pérdida de clientes.

Un nuevo riesgo

Nunca he creído que haya empresas u organizaciones buenas o malas, pero si creo que existen empresas más éticas que otras, más comprometidas que otras, más honestas que otras y más transparentes que otras. Algunas compañías no han entendido que los riesgos hacia su actividad ya no vienen de su capacidad de generar negocio. Hoy en día, el principal riesgo al que deben hacer frente viene de la ciudadanía. Son sus actitudes y sus hábitos los que crean tendencia y marcan las nuevas regulaciones.

Las administraciones cada vez reciben más presión ciudadana para cerrar el paso o para hacer atrás actividades que hasta ahora desarrollaban algunas de las grandes compañías del país, en beneficio de iniciativas de menor dimensión pero más comprometidas con la misma sociedad. Este comportamiento tiene incidencia, de manera especial, en aquellos aspectos vinculados a las políticas sociales de las organizaciones, a los compromisos con los clientes, a la transparencia, a la honestidad, a la atención y la capacidad de responder y adaptarse a las demandas de los consumidores.

Se acercan nuevos tiempos

Se acercan tiempos difíciles para las grandes organizaciones, especialmente para aquellas que no entiendan que la sociedad está cambiando, que es más exigente, que está más comprometida, que es más militante en algunas reivindicaciones (ecología, proximidad, respeto …) y que es menos tolerante con algunas prácticas que hasta ahora parecían que tenían toda la aceptación.

Ahora que he releído aquella entrevista pienso que de alguna manera era premonitoria para entender que hoy transparencia, honestidad, humildad, cercanía, ética y compromiso son conceptos que deberán formar parte de muchas organizaciones, a no ser que quieran seguir teniendo la etiqueta de malos.

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