- ¿Por qué no? Le pregunta la entrevistadora de Sky Sports.
- ¿Por qué sí? Responde Guardiola, con una sonrisa socarrona.
Pues no, el entrenador que mejor comunica de todo el mundo del futbol no tiene ningún grupo de WhatsApp ni con los jugadores, ni con los amigos ni con los padres y madres de la escuela de sus hijos. Tampoco tiene Twitter, ni LinkedIn, no mira Instagram ni TikTok… Y… ¡no le gustan los correos electrónicos! (por cierto, ¿a quién sí?).
Guardiola evidencia una de las esencias de la comunicación: siempre debemos preguntarnos el para qué antes de decidir cuál es la herramienta óptima para comunicar. Hacerlo nos ahorraría malgastar tiempo, dinero y energía abriendo y alimentando canales que no aportan demasiado o nada a nuestra estrategia comunicativa.
El entrenador con más títulos por año entrenado (39 en 15 años) tiene claro que para conseguir el éxito necesita dominar la comunicación directa. El cara a cara le permite transmitir ideas complejas que precisan miradas, gestos, ritmos y tonos que puedan ayudar a comprender toda su dimensión.
Guardiola se centra en la comunicación interpersonal. Y la domina como nadie. Conoce a los jugadores, su contexto, sabe quién es quién y cómo reaccionará cuando le dé según qué mensaje. Debate con ellos, los analiza, habla con ellos, los observa, les transmite cada idea buscando la palabra adecuada, la frase oportuna y el gesto idóneo. Incluso sabe encontrar el momento. Tanto es así que, cuando van hacia el estadio el día de partido, los jugadores y el staff técnico del Manchester City viajan en autobuses diferentes: “Justo antes del partido, los jugadores no me quieren ver, y yo a ellos tampoco”, ha explicado en algunas ocasiones.
Guardiola ha hecho gestos comunicativos tan efectivos como aprender alemán en un intensivo de meses antes de marchar a entrenar al Bayern de Múnich (algunos lo veían Rambla Catalunya arriba y abajo practicando con su profesor de alemán). U otros tan diferenciales como usar la música como elemento de motivación previo a los partidos (recordaréis el “Viva la vida” de Coldplay o la banda sonora de “Gladiator” previa a la final de la Champions de 2009).
De acciones comunicativas eficaces encontraríamos a decenas observando a Guardiola. Antes del gesto y de la palabra, ha trabajado y se ha preparado como nadie: conoce el entorno, lo estudia, lo piensa, y ensaya mentalmente. Y se adapta a cada interlocutor, a quien, por cierto, también conoce y ha analizado previamente.
A Guardiola no le hacen falta las plataformas digitales para conseguir una comunicación ejemplar. “¿Para qué?”, respondió a la periodista.
Me encantaría felicitarle. Lástima que no le pueda enviar un whats…:)
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