Aún hoy, existen muchas organizaciones que cuando piensan en la comunicación interna solo son capaces de ver trabajo, dinero, recursos… y no se dan cuenta del potencial que tiene y de los beneficios que puede reportarles. La comunicación interna no es eso sobrante que sueltas con la primera ventolera, sino que es –o habría de ser– el aceite que permite que el motor de la organización funcione como un reloj.
Esta reflexión viene al caso a raíz de la presentación, este lunes, del I Estudio de la Comunicación Interna de los Ayuntamientos Catalanes, un trabajo que en los últimos meses hemos hecho desde Síntesi con el apoyo del Col·legi de Periodistes de Catalunya. Del estudio, ya habló la compañera Dolors Gordils en este artículo y, si queréis consultar el trabajo completo, podéis encontrarlo en nuestra web.
En la presentación del lunes se celebró una mesa redonda con cuatro responsables de comunicación interna de consistorios que han participado en el estudio –sí, lo sé, jugábamos en casa– y todos destacaron que trabajar la comunicación interna de forma planificada les aporta más beneficios que otra cosa. Marta Pérez, del Ayuntamiento de Terrassa, defendió que trabajar en este ámbito de forma “bien hecha” se traduce en “un ahorro de trabajo”, porque la cadena de transmisión de la información corre sola y provoca que todo el mundo “reme en la misma dirección” sin tener que hacer centenares de reuniones y llamadas.
Para Isabel Borràs, del Ayuntamiento de Viladecans, y Joan Maronda, del de Rubí, la comunicación interna es la garantía de tener equipos motivados, sobre todo si se implican en ella los mandos, que acostumbran a ser el referente de su parte de la plantilla. Por lo tanto, la confianza y la planificación son claves para conseguir esta implicación. Si de alguna cosa desconfían los trabajadores municipales es de la improvisación y de las propuestas que no parecen sólidas porque no están bien argumentadas.
Y, siguiendo este mismo hilo, la responsable de la comunicación interna en el Ayuntamiento de Barcelona, Maria Rodríguez, tiene claro que, al fin y al cabo, todo redunda en la productividad del personal. “Los empleados deben tener la información para poder realizar su trabajo y, si los mantienes informados, estarán más implicados y motivados y esto ayudará a aumentar su productividad”, argumentó. Debe señalarse que el Ayuntamiento de Barcelona es el referente en Catalunya en el ámbito de la comunicación interna: fue el primero en adentrarse en él y ha realizado siempre una tarea de divulgación.
¿Y cómo puede hacerse una buena comunicación interna? Pues, con estrategia. Esto es lo que permite “poner orden”, en palabras de todos los participantes en la mesa redonda, y teniendo claro que este no puede ser un proceso unidireccional: son necesarios canales para que los trabajadores puedan aportar su visión y sus propuestas. O sea, en pocas palabras, que se necesita un plan… Una convicción que contrasta con una de las conclusiones del estudio: solo 7 de los 49 ayuntamientos que han participado en él disponen de un plan de comunicación interna. Como señalan Dolors Gordils, coordinadora del estudio, y Jordi Martínez, socio fundador de Síntesi, “aún estamos en pañales”.
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