La comunicación sesgada

By on 4/09/17 in General | 0 comments

Hace pocos días alababamos la buena labor comunicativa de las instituciones catalanas y ,muy especialmente, de los Mossos, ante la tragedia de los atentados en Barcelona y en Cambrils. Una alabanza basada, por un lado, en el rigor informativo y en la constatación que, en pocas ocasiones, se puede visualizar una buena comunicación institucional. De hecho, resaltábamos en un anterior post en este mismo blog, la poca cultura de comunicación institucional y corporativa que todavía tenemos en nuestro país, razón por la cual, los buenos ejemplos de comunicación se convierten en una rareza.

Desgraciadamente el ejemplo se ha desmenuzado en muy pocas horas y lo que debía ser una referencia se ha convertido en una simple cruzada contra un determinado medio de comunicación. Ojo que el medio de comunicación también ha iniciado una cruzada contra la policía catalana y contra el Gobierno del país.

Por desgracia, hoy en día, los medios de comunicación han perdido las marcas que permitían distinguir cuando estábamos ante una opinión, una información o una manipulación. En la actualidad, los ciudadanos ya no pueden distinguir qué es verdad y qué no, qué forma parte de intereses económicos, ideológicos o partidistas y qué es realidad. Independientemente de, si la información de El Periódico sobre los posibles avisos de los atentados de Barcelona es cierta o no, lo que está claro es que este medio ha cruzado la línea de la información pura y dura para convertirla en una batalla contra la institución de los Mossos.

La pregunta en estas ocasiones es si las instituciones deben responder a este tipo de acciones o actitudes, aunque vengan de un medio de comunicación. Siempre he pensado que la comunicación corporativa o institucional jamás debe ser burda y, por lo tanto, la buena tarea comunicativa de los Mossos ha perdido muchos enteros en el momento que sigue el camino de la cruzada y no de la acción institucional.

Probablemente, veremos mucho más a menudo batallas de este tipo, donde algunos medios de comunicación se posicionarán más allá de la información, y algunas instituciones, centrarán sus ataques hacia estos medios de comunicación. Pero ni una cosa ni otra ayuda. Por un lado, la imagen de los medios ya está suficientemente dañada como para hacer circos de su actividad y por otro, las instituciones no pueden permitirse convertir la comunicación en un espectáculo mediático. Cada vez que esto ha sucedido el coste ha sido demasiado alto para unos y para otros.

Los medios de comunicación actualmente están muy lejos de la verdad absoluta, las manchas que hay detrás costarán mucho limpiar, pero las instituciones hace demasiado tiempo que viven en el ámbito de los grises informativos. Unos y otros pueden estropear el gran ejemplo de la comunicación crisis de los últimos años, pero hoy las alegrías duran poco.

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